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La Razón July 28, 2005

Los astronautas del Discovery, al borde de una odisea espacial

La NASA cree que el transbordador no ha sufrido daños que pongan en peligro la vuelta a la Tierra de los siete tripulantes - Dispone de un Plan B que usaría la estación como refugio mientras se organiza el rescate

En las próximas días se tendrá la certeza absoluta de que el Discovery, unido a la estación espacial, puede regresar sin problemas. Las primeras fotos no muestran daños importantes. Pero en el peor de los casos, la NASA tiene un plan alternativo de rescate.

Por Luis Miguel Ariza

Madrid- Ayer fue un día de luces y sombras para la NASA. Mientras el transbordador Discovery se engarzaba con éxito a la estación espacial internacional, tras realizar una pasada panza arriba para que los inquilinos del complejo pudieran fotografiar la cubierta térmica de la nave, la NASA suspendía los vuelos hasta averiguar por qué se había desprendido un trozo de espuma aislante del tanque durante el despegue.

Al cierre de esta edición, la inspección visual de esas fotos desde la estación sugería que la nave no había sufrido daños importantes como para desaconsejar el regreso a la Tierra en ella. «El informe inicial nos dice que su estado es muy bueno y que no tenemos que preocuparnos» indicó a Ap el jefe de operación de vuelo, John Shannon. Aunque advertía que la NASA no dará el visto bueno al Discovery hasta que haya examinado a fondo la cubierta térmica en tres dimensiones con un brazo robótico láser.

Lo que no obvia la enorme preocupación por lo que pudo haber ocurrido. La cámara externa del tanque detectó el trozo de espuma, que pudo colisionar con la nave durante su ascenso, aunque no lo hizo.

La tragedia del Columbia planeaba ayer sobre los expertos. «Creemos que este vehículo es seguro, que podemos volar con él, y hacer más seguro el próximo vuelo», declaraba Bill Parsons, director del programa Shuttle, a Spaceflightnow.com

Declaraciones que parecían más un deseo que realidad; el pedazo de espuma desprendido suponía la peor pesadilla; eso era precisamente lo que no tenía que ocurrir, la primera recomendación del comité que estudió el desastre del Columbia, y en lo que la agencia se ha gastado 1.000 millones de euros.

El trozo tiene un tamaño de 83 centímetros y no llega al medio kilo de peso. En comparación, el que causó el desastre del Columbia al herir de muerte el borde de su ala izquierda pesaba 0,7 kilos.

¿Qué hubiera ocurrido si hubiera impactado contra el orbitador? Wayne Hale, jefe del programa Shuttle, manifestó que el riesgo «no resulta aceptable». Con todo el dinero y la tecnología centrada en el tanque principal, los expertos han descubierto con sorpresa que la suerte, y no la nueva espuma aislante, salvó al Discovery de un posible desastre.

Ocurrió cuando los cohetes de combustible sólido se separaron del tanque, a los dos minutos del despegue (una fase crítica). Los astronautas a bordo fotografiaron otros daños del tanque, y se tiene registro de un impacto de una de las losetas térmicas del morro de la nave, cerca de una de las escotillas, aunque la NASA lo califica como daño «menor».

Las primeras noticias del examen del Discovery son buenas, aunque aún hay que esperar. ¿Que ocurriría si se detectara al final un daño importante en la protección térmica de la nave? Los astronautas del Discovery «tendrían que refugiarse en la estación espacial», comenta Luis Ruiz de Gopegui, ex director de la NASA en Madrid. «Es el plan B. En principio deberían quedarse allí casi un mes, mientras se prepara otro transbordador. Tendrían que desacoplar el Discovery y deshacerse de él».

Si la situación lo requiriera, la NASA se vería obligada a cancelar la prohibición actual de mantener los dos transbordadores restantes en tierra. «Es el procedimiento estándar», confirma a este diario Charles Vick, prestigioso analista espacial norteamericano, de globalsecurity.org. «Está especificada como la misión 300». Para este experto, la empresa sería considerada por la NASA, a pesar de que la espuma aislante del tanque (la parte que corresponde al oxígeno líquido) sigue siendo muy peligrosa ya que se desprende en el despegue.

Supervivencia ¿Tiene el complejo espacial alimento y oxígeno suficiente para nueve personas durante un mes? Para Luis de Gopegui, se precisarían nuevos envios de aire, agua y comida, lo que solo sería posible mediante las naves rusas Progress, no tripuladas, que se engarzan automáticamente a la estación. «Los envíos se realizan quince días antes de que se agote el oxígeno», afirma.

Vick cree que «la tripulación de dos personas de la estación tienen suficiente alimento y oxígeno hasta el próximo octubre», indica. «Pero con los astronautas del shuttle, todo hay que dividirlo por nueve».

Existe otra posibilidad. La estación dispone de una nave salvavidas permanente acoplada, la Soyuz, en el caso de que se produzca alguna emergencia. Pero, como Gopegui indica, sólo tiene capacidad para llevar a tres cosmonautas.

Las naves Soyuz viajan allí cada 18 meses, indica Vick, aunque hay una disponible cuyo lanzamiento está previsto para octubre, que llevará un civil y tripulación. «Los daños observados hasta ahora en el Discovery son mínimos y no resultan peligrosos», dice este experto, aunque coloca una nota de precaución: habrá que esperar más para estar seguro, por lo que es más que probable que la tripulación regrese en la nave tal y como estaba planeado.

Por si acaso, Nikolai Sevastiánov director del consorcio Energía que construye naves espaciales, se apresuraba ayer ayer a ofrecer la ayuda rusa a la NASA antes de los primeros resultados de la inspección visual de las fotos, informa Efe. «Confiamos en que la misión del Discovery sea exitosa, pero en caso de necesidad podremos ayudar a nuestros colegas para el retorno de su tripulación con nuestras naves».

Para Vick, tener a los transbordadores en tierra es un serio retroceso, pero no un golpe mortal. «Es muy sorprendente que hayan trabajado y rediseñado en tanque y hayan fallado, es algo que no puede tolerarse».


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